Sid Vicious – ¿Icono punk… o MARIONETA del marketing?

Introducción

Sid Vicious es uno de los iconos más míticos del punk, y su rostro sigue estando en camisetas, pósters y tatuajes cuatro décadas después de su muerte.

Para muchos, encarnaba todo lo que era autodestructivo, decadente y nihilista en la escena punk.

¿Pero era Sid Vicious realmente la representación de la actitud punk? ¿O solo un actor en el circo ideado por Malcolm McLaren?

Hoy, en Alter Playlist, te voy a contar la verdad que nadie se atreve a decir sobre Sid Vicious.

Los orígenes de John Simon Ritchie

Sid Vicious nació como John Simon Ritchie en 1957, hijo de John Ritchie y Ann Beverly.

Ann dejó la escuela para unirse al ejército británico, donde conoció al padre de Sid, un tipo que hacía guardia en el Palacio de Buckingham y tocaba el trombón en la escena jazz de Londres.

Poco después de que Sid naciera, se mudaron a Ibiza con la esperanza de que John Ritchie las siguiera. Pero su padre nunca apareció.

Para sobrevivir, Ann se dedicó a vender marihuana y otras drogas, hasta que, con la ayuda de la Embajada británica, logró volver a Inglaterra con su hijo.

Pero para 1973, la heroína ya tenía atrapada a Ann, y cuando su hijo cumplió 16 años, ella lo echó de casa, diciéndole que era o ella o él, y que no iba a ser ella.

Ese mismo año, Sid conoció a John Lydon en el Kingsway College, y junto a John Grey y John Wardle (conocido como Jah Wobble), se hicieron conocidos localmente como Los Cuatro Johns.

Además, Lydon apodó a Sid como Sid Vicious después de que fuera mordido por el hámster de Lydon, que se llamaba Sid.

Los Cuatro Johns dejaron la escuela y comenzaron a vivir como okupas y a frecuentar King’s Road en Londres, siendo la tienda de ropa de Malcolm McLaren y Vivienne Westwood uno de sus lugares favoritos.

Con frecuencia, John Lydon y Sid Vicious tocaban en la calle, con Lydon cantando y Sid tocando una pandereta o una guitarra rota.

Tocaban versiones de Alice Cooper, y los dueños de los negocios cercanos les daban dinero para que dejaran de hacerlo y no espantaran a los clientes.

Pero lejos de dejarlo, lo que empezó en la calle acabó en los escenarios.

El punk empieza a rugir en Londres

En 1975, John Lydon se uniría a Steve Jones, Glen Matlock y Paul Cook para formar los Sex Pistols.

Por su parte, Sid Vicious se uniría en 1976 a Flowers of Romance, que aunque nunca llegaron a grabar ni a tocar en vivo, sería una banda influyente por la que pasaron figuras como Keith Levene, Viv Albertine, Palmolive (Paloma Romero) o Kenny Morris.

Todos ellos acabarían formando parte de bandas como The Clash, The Slits o Siouxsie and the Banshees.

Durante esa época, Sid Vicious aprendió a tocar precariamente la batería y el bajo, y compuso junto con Keith Levene la controvertida canción «Belsen Was a Gas», sobre el campo de concentración nazi de Bergen-Belsen.

Esta canción sería posteriormente interpretada en vivo por los Sex Pistols.

Sid Vicious, que ya era conocido en el emergente movimiento, incluso fue invitado junto a Dave Vanian a una audición para ser el futuro cantante de The Damned, pero Sid no se presentó, quedándose Vanian con el puesto.

Sid también tocó la batería en el primer concierto de Siouxsie and the Banshees, en el famoso 100 Club Punk Festival en septiembre de 1976.

Ese día, durante la actuación de The Damned, un Sid Vicious borracho y hasta arriba de anfetaminas arrojó su vaso al escenario, intentando golpear a Vanian.

Pero falló el tiro, y el vaso se rompió contra una columna, cegando a una chica en un ojo.

Vicious fue arrestado poco después del incidente y pasó varios días en la cárcel, empezando a labrarse su imagen como chico malo del punk.

El mayor poser del punk. De fan a miembro de los Sex Pistols

Sid Vicious se convirtió en el fanático número uno de los Sex Pistols, y alentado a hacer locuras y borracho constantemente, se convirtió en una figura destacada del nuevo movimiento, inventando el famoso baile del pogo.

En 1977, Malcolm McLaren buscaba un personaje mediático para sus Sex Pistols.

El propio Malcolm decía que el punk no necesitaba músicos, necesitaba mártires, y que si Johnny Rotten era la voz del punk, entonces Sid Vicious era la actitud. Era exactamente el chico del póster punk definitivo que McLaren quería en el corazón del grupo.

Así, sin talento musical pero con una imagen calculada para escandalizar, Sid Vicious estaba listo para entrar en la maquinaria de Malcolm McLaren de hacer dinero del caos… aunque eso acabaría llevando a Sid a un punto sin retorno.

En febrero de 1977, Sid Vicious reemplazaba a Glen Matlock como bajista de los Sex Pistols, y el movimiento que decía odiar a las estrellas de rock ya tenía a la suya propia.

Sid dio su primer concierto con los Sex Pistols el 3 de abril de 1977, en The Screen on the Green.

Pero, como bien era sabido, sus habilidades al bajo eran muy precarias, por lo que su amplificador siempre estaba apagado o a muy bajo volumen.

El crítico Mark Perry de Sniffin’ Glue escribió que era como ver a un niño golpeando un juguete, pero que nadie estaba ahí para escuchar música, sino para ver el circo.

Cuenta la leyenda que Lemmy Kilmister de Motörhead intentó enseñar a Sid Vicious a tocar el bajo, pero el mismo Lemmy declaró que enseñar a tocar el bajo a Sid había sido una de las cosas más frustrantes de su vida.

En honor a la verdad, y como contó el propio Johnny Rotten, Sid Vicious estaba decidido a aprender a tocar el bajo en sus primeros días en la banda.

Pero cuando la fama y la heroína lo atraparon, Vicious se metió de lleno en su papel de chico malo. Y entonces, Nancy Spungen llegó a su vida para iniciar un viaje sin retorno.

La llegada de Nancy Spungen

Sid Vicious conoció ese año 1977 a Nancy Spungen, una groupie estadounidense adicta a la heroína que vivía en Londres, y que se ganaba la vida alternando entre el tráfico de drogas y la prostitución.

Nancy Spungen era la hija de un rico vendedor de Filadelfia que, durante su infancia y adolescencia, había manifestado muchos problemas de salud mental y adicciones. Se había escapado de casa en un par de ocasiones y también tuvo dos intentos fallidos de suicidio.

A los 18 años se fue a trabajar como stripper a Nueva York, donde era conocida por su intensidad y por perseguir a los músicos de la nueva escena punk, los cuales la evitaban después de acostarse con ella.

Siguiendo a Johnny Thunders y The Heartbreakers, Nancy llegó a Londres. Allí conoció a Johnny Rotten, quien le presentó a su amigo Sid Vicious.

La relación entre Sid y Nancy se convertiría en una mezcla tóxica de amor, drogas y violencia mutua. A menudo se les veía peleando en público, y ambos tenían un historial de autolesiones. Sid adoraba a Nancy, pero también la golpeaba. En una ocasión, afirmó haberla visto practicando sexo oral a un desconocido en un callejón por 15 libras, mientras Sid observaba impotente. Este tipo de incidentes alimentaban su tumultuosa relación y su leyenda como la pareja maldita del punk.

La relación de Sid y Nancy con la heroína fue tan intensa como su romance.

Esto causó problemas con la banda, a cuyos miembros no les agradaba la vida autodestructiva de Nancy, la cual rápidamente llegó a tener un control de hierro sobre la vida de Sid.

El propio Malcolm McLaren admitió haber planeado secuestrarla y obligarla a subir a un avión de regreso a los Estados Unidos.

Pero la pareja maldita del punk era ya inseparable.

En octubre de 1977, los Sex Pistols lanzaron su único álbum de estudio: «Never Mind the Bollocks». A pesar de las prohibiciones en muchos puntos de venta, el álbum debutó en el número uno en las listas del Reino Unido y se convirtió en disco de oro el 17 de noviembre.

Ante la nula habilidad de Sid con su instrumento, fue el guitarrista Steve Jones el encargado de tocar el bajo en el álbum, algo confirmado por Jones años después.

A Vicious solo se le permitió tocar el bajo en la canción «Bodies», pero su contribución fue posteriormente sobregrabada por Jones.

El 25 de diciembre de 1977, los Sex Pistols dieron dos conciertos en Huddersfield, con motivo de la huelga nacional de bomberos.

Nadie lo sabía, pero serían sus últimos conciertos en el Reino Unido.

En cuanto al comportamiento escandaloso de Sid, alcanzó su punto álgido durante la última gira del grupo por los Estados Unidos.

Sin Nancy acompañándolo en la gira, y en tratamiento con metadona para dejar la heroína, Sid Vicious estaba fuera de control.

Alentado por Malcolm McLaren, que sabía que el escándalo vendía, Sid convirtió a los Sex Pistols en un circo viviente: ya fuera golpeando a un miembro del público con su bajo en San Antonio, o grabándose «Gimme a Fix» (Dame una dosis) en el pecho con una navaja y llamando al público «vaqueros maricones» en Dallas.

Sid Vicious era un desastre musical, pero para la prensa sensacionalista, era carnaza de primera calidad.

La caótica gira llegaría a su fin el 14 de enero de 1978 en el Winterland Ballroom de San Francisco.

Sid Vicious y los Sex Pistols se habían convertido en una caricatura, y al finalizar el concierto, la banda se separaría para siempre.

Decadencia y muerte en New York

Cinco días después de la separación de la banda en San Francisco, Sid Vicious tomó un vuelo a Nueva York para reunirse con Nancy Spungen.

Cuando el avión aterrizó, Vicious había entrado en coma inducido por una sobredosis de metadona, diazepam y alcohol. Al volver en sí, le dieron seis meses de vida si no dejaba de beber.

Sin embargo, mantenerse limpio nunca formó parte del guion de Vicious, aunque la música seguía ofreciéndole un salvavidas.

Durante 1978, Malcolm McLaren mantuvo a los Sex Pistols en marcha sin Johnny Rotten, y Vicious fue llamado para hacerse cargo de la voz en versiones de «C’mon Everybody» (de Eddie Cochran), «Something Else» y «My Way», incluidas en el falso documental The Great Rock ’n’ Roll Swindle (La gran estafa del rock ’n’ roll).

Posteriormente, Sid y Nancy se mudaron a Nueva York, ciudad de la que nunca regresarían.

Con Nancy como mánager, Vicious formó una banda con Steve Dior, Jerry Nolan (baterista de New York Dolls) y Arthur Kane (bajista de New York Dolls) para dar una serie de conciertos en el legendario local neoyorquino Max’s Kansas City.

Atrajo grandes multitudes, aunque algunas actuaciones fueron infernales, con sonido pésimo, abucheos e insultos del público. Ejemplos de esto se pueden escuchar en el disco póstumo «Sid Sings» (1979).

Sid ganaba grandes sumas por noche, pero todo se esfumaba en drogas, y Nancy debía pedir dinero a sus padres.

Los visitantes de su habitación 100 en el Hotel Chelsea solían encontrarlos en un nido de basura y sábanas, drogados y absortos viendo dibujos animados.

La prensa los retrató como los Romeo y Julieta del punk, y la notoriedad mediática alimentó su necesidad de cumplir con su propia leyenda.

La pareja cruzó las puertas del infierno la noche del 11 de octubre de 1978, tras una fiesta en su habitación donde Sid consumió 30 pastillas de Tuinal y una botella de Jack Daniel’s.

A la mañana siguiente, el personal del hotel encontró a Sid deambulando por el pasillo y a Nancy, de 20 años, muerta en el baño con una puñalada en el abdomen.

La herida fue infligida con un cuchillo Laguiole que ella misma había comprado días antes. La policía no halló signos de lucha, y el misterio de lo ocurrido persiste.

Sid fue arrestado y acusado de asesinato en segundo grado.

En las semanas siguientes, bajo fianza y de vuelta al Hotel Chelsea, fue hospitalizado por autolesionarse con una bombilla rota.

A principios de diciembre, apuñaló a Todd Smith (hermano de Patti Smith) y fue enviado a Rikers Island durante dos meses para desintoxicarse.

Liberado el 1 de febrero de 1979, celebró esa noche en el apartamento de Michelle Robinson, su nueva novia, con su madre y amigos.

Durante la fiesta, Sid consumió alcohol y heroína de alta pureza, incompatible con su reciente desintoxicación.

Comenzó a mostrar síntomas de sobredosis: piel azulada y respiración irregular. Aunque lo estabilizaron, Michelle le dio cuatro dosis de Tuinal para dormir. Sid nunca despertó.

Su madre, Ann Beverly, afirmó que Sid y Nancy tenían un pacto de suicidio. Presentó una nota hallada en su chaqueta:

«Tuvimos un pacto de muerte. Cumpliré mi parte. Entiérrenme junto a mi bebé. Con mi chaqueta de cuero, vaqueros y botas de moto. Adiós».

La madre de Nancy confirmó que Sid también le escribió una carta similar durante su última hospitalización.

La muerte de Sid Vicious (15 de febrero de 1979) selló el fin de una vida intensa, simbolizando el auge y caída del punk en los 70.

Sid nunca aprendió a vivir. Fue el epítome del lema «Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito».

Su historia no es un cuento de hadas ni un mito de rock con final feliz. Es la prueba de que algunas leyendas se apagan como brillaron: en llamas.