Introducción
1975 fue un año de cambios, de revoluciones musicales y de nacimiento de leyendas.
Mientras el mundo escuchaba los primeros rugidos del punk, y el heavy se cocinaba en las entrañas de la escena underground, un hombre decidía que era hora de incendiar los escenarios con una propuesta más sucia, más rápida y más brutal.
Ese hombre, era Lemmy Kilmister, y con él, comienza la historia de Motörhead, una banda que marcaría la historia del rock y el metal para siempre.
Hoy, en Alter Playlist, vamos a sumergirnos en el rugido de los amplificadores, la vida desenfrenada y la actitud desafiante de Lemmy y su banda. Sube el volumen, y disfruta de la historia que nadie te contó sobre Motörhead.
Los Inicios de Lemmy
Lemmy Kilmister nació el 24 de diciembre de 1945 en Inglaterra, en medio de un mundo que todavía se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial.
Desde su infancia, su vida estuvo marcada por la rebeldía y la pasión por la música.
Se crio en un ambiente complicado. Su padre, abandonó a la familia cuando Lemmy tenía solo tres meses, y la relación con su padrastro nunca fue buena.
Sin embargo, en medio de ese caos, encontró su refugio en el rock and roll.
Durante su adolescencia, se enamoró del sonido de artistas como Little Richard y Elvis Presley, pero su vida dio un giro cuando descubrió a Los Beatles en el legendario Cavern Club.
Esa energía lo marcó profundamente, y lo llevó a decidir que su destino estaba sobre los escenarios.
A lo largo de los años 60, Lemmy pasó por varias bandas, como Sam Gopal o The Rockin Vickers.
Paralelamente, y a finales de esta década, también fue roadie del mítico Jimi Hendrix, preparando las guitarras para sus explosivas interpretaciones, y recogiendo los pedacitos de la destrucción que dejaba el norteamericano después de sus shows.
Pero su gran oportunidad llegó en 1971, cuando se unió a Hawkwind, una banda de rock espacial en la que tocó el bajo y aportó su voz en el éxito «Silver Machine».
Sin embargo, su estilo de vida caótico y su amor por las anfetaminas lo llevaron a ser despedido en 1975.
En lugar de derrumbarse, Lemmy lo vio como una oportunidad. Era el momento de crear su propia banda.
La banda más sucia y ruidosa del rock and roll
Lemmy no quería una banda cualquiera. Quiso fundar, como el mismo dijo, «la banda más sucia y ruidosa del rock and roll».
Reclutó al baterista Lucas Fox y al guitarrista Larry Wallis, y así nació Motörhead.
Inicialmente, la banda se llamaba «Bastard», pero su mánager sugirió que ese nombre les cerraría demasiadas puertas.
Inspirado en una de sus últimas canciones con Hawkwind, Lemmy renombró el grupo como «Motörhead», término de la jerga para referirse a un consumidor empedernido de anfetaminas.
Su primer concierto fue en el Roundhouse de Londres, el 20 de julio de 1975. Pero ese año no fue fácil para la banda.
Las primeras reacciones de la prensa e industria fueron desfavorables. Un ejemplo de ello es el premio que ganaron a «la mejor peor banda del mundo» en la revista NME.
Además, aunque en un primer momento firmaron un contrato con United Artist, la discográfica finalmente acabó rechazando su material.
Pero Lemmy no era de los que se rendían.
Con una formación renovada en formato power trio, que incluía al guitarrista «Fast» Eddie Clarke y al baterista Phil «Philty Animal» Taylor, en 1977, la banda grabó su primer álbum homónimo bajo el sello Chiswick Records.
Fue así, con la conocida como alineación clásica, como Motörhead comenzó su verdadera era de gloria.
Ya desde su primer álbum, el sonido de Motörhead era crudo, agresivo y diferente a todo lo que existía en ese momento.
Sus letras hablaban de la vida en la carretera, excesos, guerra y rebelión.
No eran punk, pero tampoco eran heavy metal puro. Eran algo nuevo, un puente entre dos mundos, y los fans lo notaron rápidamente.
Aunque su música es habitualmente etiquetada como heavy metal o speed metal (siendo a menudo considerada como una influencia fundamental de estos dos últimos), Lemmy siempre ha rechazado estas etiquetas, prefiriendo describir el estilo de Motörhead como rock and roll.
El Ascenso a la Cima
Con su fichaje por Bronze Records y el lanzamiento en 1979 del álbum Overkill, Motörhead comenzó a ganar reconocimiento.
Este disco no solo incluyó el icónico sonido de la batería de doble bombo de Taylor, sino que también consolidó el estilo feroz de la banda.
Ese mismo año, publicaron el álbum «Bómber», con otro puñado de clásicos como la canción homónima.
Al álbum le siguió la gira, con el famoso bombardero colgado en el escenario, de donde se proyectaban las luces.
Sin embargo, el gran golpe llegó en 1980 con Ace of Spades.
El álbum fue certificado como disco de oro, y su tema principal se convirtió en un himno icónico del rock.
La voz rasposa de Lemmy, el frenético bajo distorsionado y la brutalidad del sonido, dejaron una marca indeleble en la historia de la música.
Motörhead había llegado a la cima, y su legado solo estaba comenzando.
Motörhead en los 80 y 90
En junio de 1981, en el pico de su popularidad, lanzaron No Sleep ‘til Hammersmith, el primer álbum en vivo de la banda, que alcanzó el primer puesto en las listas británicas.
Pero el auge de la banda no estuvo exento de dificultades.
En 1982 lanza Iron Fist, en el que sería un año de cambios.
Después del lanzamiento del álbum, Eddie Clarke dejó la banda por diferencias creativas, y fue reemplazado por Brian Robertson, exguitarrista de Thin Lizzy.
Sin embargo, su paso por Motörhead fue corto, ya que su estilo no encajaba del todo con la esencia del grupo.
Con esta nueva formación lanzaron Another Perfect Day, un álbum que mostró una faceta más melódica de la banda, lo que no convenció del todo a los seguidores más acérrimos.
Pero el abandono de Eddie Clarke no fue el único. Después de una aparición en la serie de televisión The Young Ones en 1984, Phil Taylor abandonó la banda.
Poco después, Lemmy reformó Motörhead con los guitarristas Phill Campbell y Wurzel, además del baterista Pete Gill, para lanzar en 1986 Orgasmatron, uno de los discos más pesados y crudos de su carrera.
Ese mismo año, el 16 de agosto, la banda tocó en el Monsters of Rock en Donington, evento que se grabó para la BBC Radio, y donde también tocaron Ozzy Osbourne, Scorpions y Def Leppard.
1987 trajo de vuelta a Phil Taylor a la batería de Motörhead, que se mantendría en la formación hasta 1992.
Después de haber sido avisado en tres ocasiones sobre su rendimiento, fue despedido después de la grabación de I Ain’t No Nice Guy, culpa de su bajo rendimiento.
Su último concierto fue el 28 de marzo de 1992 en Irvine, California.
En los 90, Motörhead siguió sacando discos con una energía intacta.
1916 y March ör Die demostraron que la banda seguía en forma, mientras que su aparición en videojuegos como Guitar Hero y su colaboración con la WWE los mantuvieron en el radar de nuevas generaciones.
Como curiosidad, Motörhead es bien conocido por los seguidores de la lucha libre por aportar la música de entrada al luchador Triple H, un fanático de la banda.
La salida de Phil Taylor trajo consigo la llegada de Mikkey Dee, ex batería de King Diamond, que sería el batería de Motörhead hasta los últimos días de la banda.
La primera canción que Mikkey Dee grabó con Motörhead, fue Hellraiser para el mencionado álbum March ör Die.
Este álbum, también tuvo la colaboración especial de Slash, y de Ozzy en el tema I Ain’t No Nice Guy.
Un evento a destacar en estos años 90 fue el 50 cumpleaños de Lemmy , el 24 de diciembre de 1995.
Para conmemorarlo, 10 días antes realizó una fiesta en el Whisky Go Go de Los Ángeles, que tuvo como invitados especiales a Metallica, los cuales decidieron armar un set con sus temas de Motörhead favoritos.
Década de los 2000 y muerte de Lemmy
En la década de los 2000, y a pesar del paso del tiempo, Motörhead mantenía su brutalidad intacta, y Lemmy se consolidaba como una de las figuras más icónicas del rock.
Sin embargo, a mediados de la década de los 2010, la salud de un Lemmy que parecía inmortal comenzó a deteriorarse.
Fanático declarado del Whiskey Jack Daniels con Coca-Cola, tuvo que dejar su bebida favorita y sustituirla por vodka con zumo de naranja.
También tuvo que pasar de fumar 2 cajetillas de cigarrillos diarias a una semanal, colocarse un desfibrilador en el pecho y empezar a caminar con bastón.
Pero a pesar de sus problemas, el líder de Motörhead nunca dejó de tocar, lanzando Bad Magic en 2015, el último disco de la banda.
Apenas cuatro meses después de su lanzamiento, Lemmy falleció el 28 de diciembre de 2015 debido a un cáncer agresivo, tan solo 12 días después de dar su último concierto en Berlín.
Sin duda, un líder auténtico que murió con las botas puestas.
Tras su muerte, Motörhead dejó de existir. Phill Campbell y Mikkey Dee decidieron que sin Lemmy, la banda no tenía sentido.
Sin embargo, Motörhead dejó un legado imborrable en toda la música rock.
La actitud de Lemmy, su pasión y su inquebrantable compromiso con la música lo convirtieron en una leyenda.
Lemmy no fue un rockero más. Sin duda, fue el rock and roll hecho carne.
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