Introducción
Año 1981. Un joven danés, un anuncio en una revista y un nombre que haría historia… Así comenzó la leyenda de Metallica.
Ninguno sabía que estaban a punto de crear algo que haría temblar los cimientos de la música. Pero no te equivoques. Metallica no nació entre aplausos y estadios llenos. Nació entre peleas, traiciones y tragedias.
Quédate hasta el final y entenderás por qué Metallica no solo cambió la música, sino que se convirtió en la banda de métal más importante de la historia.
Lars Ulrich y un anuncio en Recycler
Lars Ulrich, hijo del tenista profesional Torben Ulrich, acababa de mudarse de Dinamarca a Los Ángeles. Era nuevo, sin amigos, pero con una obsesión. La nueva ola del heavy metal británico.
Sin perder tiempo, puso un anuncio en la revista Recycler: “Baterista busca otros fans del heavy metal para tocar. Influencias: Diamond Head, Iron Maiden y Tigers of Pan Tang”.
Entre varias respuestas, solo una cambiaría su vida: la de James Hetfield, hijo de un propietario de una compañía de camiones y de una cantante de ópera.
Dos mundos distintos chocaban: Lars, el chico europeo con ambición. Y James, el joven introvertido de clase media-baja, criado entre ópera y creencias cristianas.
Pero había algo que compartían, y era la pasión por el métal.
Comenzaron a ensayar juntos, y aunque al principio a Hetfieldno le convencía la forma de tocar de Ulrich, finalmente sellaron la alianza que daría vida a Metallica.
El punto de inflexión llegó gracias a Brian Slagel, amigo de Lars y fundador de Metal Blade Records, quien les ofreció grabar un tema para el primer recopilatorio del sello, llamado Metal Massacre.
Así, nació una alianza que cambiaría la historia del rock para siempre.
Pero Metallica aún no era Metallica. Faltaba un nombre… y un tercer miembro.
Nuevos integrantes llegan a la banda
Lars, probó de nuevo con un anuncio en Recycler, al que respondió un guitarrista llamado Dave Mustaine.
Su virtuosismo era impresionante, y su equipo todavía más, por lo que fue admitido de inmediato.
En cuanto al nombre de Metallica, un amigo de Lars, Ron Quintana, quería crear una revista de metal y dudaba entre MetalMania o Metallica.
Lars, al escuchar el nombre de Metallica, se enamoró de inmediato. Le gustó tanto que rápidamente le recomendó a Quintana que llamara MetalMania al fanzine. Fue así como la banda de Ulrich y Hetfield tomó el nombre de Metallica.
Con James en la voz y guitarra rítmica, Lars en la batería y Dave en la guitarra líder, solo faltaba un bajista.
El primero fue Ron McGovney, pero tras el lanzamiento del demo Hit The Lights en el recopilatorio Metal Massacre de 1982, y con cada vez más conciertos entre manos, Metallica decidió buscar un nuevo bajista.
Recomendados por Brian Slagel, acudieron a un concierto de la banda Trauma, donde vieron a un joven que los dejó boquiabiertos. Ese joven con apariencia de hippie, era Cliff Burton.
Su forma de tocar era única, y sin duda su presencia sobre el escenario era magnética.
Pero había una condición: si querían que se uniera debían mudarse a San Francisco, donde los nuevos sonidos relacionados con el thrash comenzaban a generar una legión de seguidores que recibió el nombre de Bay Area Bangers.
Sin dudarlo, Metallica empacaron sus cosas y partieron hacia San Francisco.
Pero no todo eran buenas noticias. Dave Mustaine, tras muchos excesos y peleas, fue expulsado.
Su salida fue abrupta, y con ella nació otra banda legendaria del metal como es Megadeth.
Con Mustaine fuera, llegó Kirk Hammett, que hasta ese momento era el guitarrista de Exodus.
El estilo de Kirk encajó a la perfección, y Metallica encontró su formación clave.
Ascenso y Tragedia
Con Dave Mustaine fuera, y Kirk Hammett recién incorporado, Metallica estaba lista para lanzar su primer álbum y conquistar el mundo.
En 1983 lanzaron Kill ‘Em All, una explosión de furia y velocidad que definió el thrash metal.
Temas como Seek & Destroy y Whiplash se convirtieron en himnos, marcando el inicio de una revolución sonora en el metal.
En 1984, llegó Ride the Lightning. Más maduro y complejo, este álbum exploró nuevos sonidos con temas como Fade to Black,, o For Whom The Bell Tolls.
Con este segundo álbum, Metallica empezaban a demostrar que no solo eran agresividad, sino también emoción y profundidad.
Pero la gloria traería dolor. En 1986, lanzaron Master of Puppets, considerado por muchos su obra maestra, y el primer álbum de thrash metal en ser certificado oro sin apoyo de videoclips o singles en la radio.
La canción homónima era una crítica brutal a la adicción, y cada rif era un puñetazo que te impactaba en lo más hondo del estómago.
Pero durante la gira europea, la tragedia golpeó a Metallica. El 27 de septiembre de 1986, el autobús de la banda volcó en Suecia.
Cliff Burton, el magnético bajista, salió despedido del autobús y este le cayó encima, aplastándolo de la espalda hacia arriba.
Su muerte dejó a la banda devastada y en una situación de incertidumbre.
Entre el Dolor y la Gloria
A pesar de la muerte de un miembro tan importante, Metallica decidió seguir, convencidos de que Cliff lo habría querido.
Buscaron un nuevo bajista, y tras múltiples audiciones, eligieron a Jason Newsted.
La herida seguía abierta, pero la leyenda no se detendría.
Con Jason al bajo, Metallica enfrentaba un futuro incierto, y su duelo por Cliff Burton se transformó en música.
En 1987 y para introducir a Newsteda los seguidores de la banda, lanzarían un gran álbum de versiones de las bandas que les influyeron, titulado Garage Days Re-Revisited.
Ya en 1988, lanzaron And Justice for All, un álbum oscuro y complejo, cargado de críticas sociales.
Aunque el éxito fue rotundo, la producción del disco fue polémica, especialmente porque el bajo de Jason Newsted casi desapareció de la mezcla, siendo imposible de escuchar en muchos momentos.
A pesar de ello, el mencionado éxito del álbum los llevó a su primera nominación al Grammy.
Para 1991, Metallica rompió las barreras del métal con su álbum homónimo, más conocido como The Black Album.
Con un sonido más accesible al gran público, temas como Enter Sandman y Nothing Else Matters los catapultaron a la cima de la música mundial.
Para la historia queda el icónico concierto de 1991 en el Monsters of Rock, ante más de 1 millón y medio de personas, y celebrado en la antigua Unión Soviética.
El éxito del Black Album fue rotundo, pero también marcó una división, con numerosos fans acusando a la banda de comercializarse.
Este estallido de popularidad, sin precedentes en el metal, llevó a Metallica a estadios repletos, y marcaría un punto de inflexión en la carrera musical de la banda, que los haría entrar en su época más oscura.
Conflictos y Decadencia
A finales de los 90 Metallica sufrió un cambio radical, ya no solo a nivel musical, sino a nivel estético que los haría entrar en una larga travesía por el desierto.
Sus integrantes perdieron sus largas melenas, y sus dos siguientes discos, titulados Load en 1996 y ReLoad en 1997, están totalmente dominados por un sonido comercial, más cercano al métal alternativo que triunfaba en aquella época.
Este cambio en imagen y sonido, enfocado claramente a la moda del momento, dividió nuevamente a los fans.
Además, su confrontación pública contra Nápster en el año 2000, debido a la piratería de música, generó mucha polémica, mostrando un Metallica más corporativo que rebelde.
En 2001, Jason Newsted dejó la banda, agotado por la falta de espacio creativo.
Esto marcó el inicio de una profunda crisis en una banda dividida por las luchas internas, que acabaron desembocando en el ingreso en rehabilitación de James Hetfield.
En medio de esta crisis, en el 2003 lanzaron St. Anger, un disco muy criticado donde destaca el sonido metálico de la caja de Lars Ulrich y la ausencia total de solos de guitarra, buscando acercarse al sonido Nu Metal que estaba de moda en la época. Metallica, había tocado fondo definitivamente.
Regreso y Redención
Tras años de turbulencias, Metallica buscaba reconectar con su esencia.
Con la llegada de Robert Trujillo, ex bajista de Suicidal Tendencies, Metallica renació, demostrando que incluso tras conflictos y transformaciones, su legado era indestructible.
En 2008, lanzaron Dead Magnetic, un retorno al sonido thrash de sus orígenes que fue recibido con entusiasmo por los fans.
La banda, revitalizada, demostró que aún tenía fuerza para liderar el métal.
En noviembre de 2012, Metallica dejó Warner Bros Records para lanzar su propio sello discográfico Blackened Recordings. A través de este sello producirán sus futuros lanzamientos y reeditarán todos sus álbumes de estudio tras haber adquirido sus derechos.
Un año más tarde, el 8 de diciembre de 2013, lograron otro hito ofreciendo un concierto histórico en la Antártida, convirtiéndose así en la primera banda en tocar en los siete continentes en un solo año.
Desde entonces, y con el lanzamiento en 2016 de Hardwired to Self-Destruct que supuso un regreso al sonido crudo de sus inicios, Metallica ha seguido demostrando su relevancia y poder en la escena musical llenando estadios alrededor de todo el mundo.
Legado e Influencia
A diferencia de bandas como Slayer, conocidas por su agresividad constante, o Megadeth, célebres por su virtuosismo técnico, Metallica ha explorado y expandido su sonido a lo largo de su carrera.
Pasaron del zrash puro de Kill ‘Em All, a composiciones más complejas como en And Justice for All, himnos accesibles en The Black Album, y experimentaciones con el rock alternativo en Load y Reload. Esta capacidad de reinventarse sin perder su identidad, es única en el género.
En cuanto a composición y estructura de sus canciones, Metallica se caracteriza por estructuras complejas y largas, con cambios de tempo y pasajes instrumentales que rozan lo progresivo, como se puede oír en Master of Puppets, One, o Fade to Black.
A diferencia del enfoque más técnico y veloz de Megadeth, o el estilo crudo y directo de Slayer, Metallica equilibra brutalidad y melodía, lo que amplía su atractivo más allá de los puristas del métal.
Su capacidad para trascender el thrash, y llevar este género a públicos que nunca antes lo habían escuchado, hacen de Metallica la banda más importante e influyente de la historia del métal.
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